Entretanto, otras dos semanas estériles. Aunque esta vez hay una explicación: el domingo pasado [15 de junio, Día del Padre] llegué a Buenos Aires, después de 679 días. Qué se siente estar de vuelta, es la pregunta que más me hicieron desde que puse un pie en Ezeiza. Y también la que más me cuesta responder, porque intuyo que mi respuesta más sensata terminará –casi sin excepción– por decepcionar al interlocutor de turno.
Porque se siente raro, pero no sé cómo podría explicarlo sin que suene como una estupidez. Ojalá sonara como un qué tal, ese saludo de rigor, casi obligado y desinteresado de cualquier encuentro casual. Pero no, porque qué se siente estar de vuelta suena grave y fuerza a dar una respuesta aguda.
Entonces digo que me siento como en un viejo video-juego al que dejé de jugar hace mucho tiempo, aunque en una nueva versión, en parte deslucida y en parte mejorada –por lo fría y por lo húmeda, por el peso de la nostalgia, por lo idealizada. Que me recuerda a cuando era muy chico y me daba un ataque de asma combinado con delirio febril en medio de la noche, cuando tenía alucinaciones y la noción del espacio se alteraba por completo.
La primera sensación de ese tipo –como si se tratara de una extraña dimensión, de una realidad virtual en la que apenas soy un personaje accesorio con fecha de vencimiento– la tuve apenas un día después de llegar a Ezeiza, cuando salí a la calle para ir de Gurruchaga y El Salvador [en Palermo] hasta la casa del Colo, en Marcelo T. de Alvear y Montevideo. Los vagones del subte, las veredas, las calles, los autos y la gente, todo, me parecía muy chiquito. Como si después de dos años solo yo hubiera crecido de tamaño y ahora tuviera, no sé, unos diez centímetros más de altura.
Ah, claro, porque el pibe ahora llega de Nueva York y todo le parece una cagadita, se burló con gran tino un amigo, y me reí con ganas, porque yo habría pensado lo mismo de alguien que me diera una respuesta semejante, así, tan cierta como pelotuda, de las primeras sensaciones por estar de vuelta en Buenos Aires.



![entretanto [ny]](http://feeds.feedburner.com/wordpress/wHHp.1.gif)
24 respuestas hasta el momento ↓
ignacio maciel // Junio 22, 2008 a 10:51 am
Yo sé lo que se siente por dos, que son las veces que he vuelto a pisar Buenos Aires en mis 5 años y medio viviendo en España. Esa sensación es así como la describís y la segunda vez fue más acentuada que la primera, ya te pasará. Y agregaría que también es una sensación de retroceder en el tiempo, no solo por los recuerdos que afloran sino por el estado general de las cosas. Ver los mismos baches, paradas de colectivos destrozadas, veredas hechas mierda, suciedad por las calles, todo en general tal cual estaba en el 2003. Es increíble. La agudeza crítica que uno lleva en su interior se magnifica. Y en casi todas las inevitables comparaciones sale perdiendo Buenos Aires. Es una pena pero es la realidad.
Mati // Junio 22, 2008 a 11:01 am
Bienvenido Mati! Buena estadía
pk // Junio 22, 2008 a 11:46 am
Me alegro que hayas decidido finalmente contar tu experiencia del regreso. Aunque un poco me entristece tu relato, aunque yo nunca viví fuera de Argentina. Mucha suerte en tu visita.
Saludos
Pauk
Gauyo // Junio 22, 2008 a 1:00 pm
No hagas como Nicolás Repetto, que después de su año sabático en España, abrió su programa -ya no recuerdo cómo se llamaba- con un informe con lo que había pasado en la Argentina sin él.
Recomendaciones: andá a ver a Boquita hoy y después a comer al Obrero.
Laura // Junio 22, 2008 a 2:23 pm
Se entiende, se entiende, no te preocupes. Yo siento la misma frustración al intentar explicarlo. Creo que recién vas a poder pasado un tiempo, cuando hayas procesado las sensaciones. Que lo disfrutes y lo pases genial con tu gente.
Rosario Diaz araujo // Junio 22, 2008 a 3:19 pm
La sensación de volver se agudiza cuando descubrís, tristemete, que el mundo siguió girando sin vos. Ese indescifrable coctel sólo dura unos días, después es como si nunca te hubieses ido.
Disfrutá mucho con los que extrañaste todo este tiempo.
continente // Junio 22, 2008 a 4:23 pm
Bienvenido!
Jose Bayona // Junio 22, 2008 a 5:41 pm
Matías:
A mí me pasó algo muy similar a lo que relatas aquí la primera vez que regresé a Colombia después de 12 años sin volver. Lo veía todo más chiquito!!! como si hubiera crecido un metro más.
Qué bueno, pensé que era el único en el mundo que había tenido esa sensación…
maresdelsur // Junio 22, 2008 a 6:15 pm
Bueno al fin escribiste. Espero que la estés pasando bien en Bs As.
Indudablemente, creciste… y creo que la burla de tu amigo estuvo genial! Una confirmación más de que son nuestros ojos los que hacen la realidad, y tienen fecha de vencimiento en tu caso, pues vuelves a NY. Y bueno, entretanto, la vida sigue.
emiliano // Junio 23, 2008 a 8:36 am
Pensás juntarte a comer una noche con nosotros, o querés parecerte a tu primo? Te mando un abrazo y una pregunta: Creías que Bs As iba a cambiar? Me extraña Mati, esto es Argentina, y la gobierna el peronismo.
Ludepi // Junio 23, 2008 a 10:00 am
Mati, bienvenido! Más allá de todas tus raras sensaciones, que no creo que sean tan raras, me encanta que estés acá. Excelente oportunidad para que nos juntemos, conozcas mi casa nueva (me mudo este jueves) y vengas a conocer a Ami en persona. Qué te parece? Nos hablamos? Te mando mis teléfonos por mail.
Patricia Maciel en Tenerife (Spain) // Junio 23, 2008 a 7:48 pm
Hola Matías: recuerdas que te envié un mail cuando regresé después de 15 días para Semana Santa?? Yo lamentablemente no me sentí más grande y a pesar de estar arropada de afectos familiares y de amigos, me veía totalmente fuera de foco, como una extraterrestre, en fin… volví estresada, angustiada… tratando de reacostumbrarme a la seguridad, bueh!! Disfrutá de todo lo otro…
maggie (la de spain) // Junio 24, 2008 a 3:49 am
qué bueno lo que contás, me pasa lo mismo en La Plata, que al ser ‘enana’ siento que es un pueblo. en fin, que ya me van a tirar tomates por decir eso, pero a veces es un bajón el estado de las cosas, la indolencia, la dejadez… en fin, lo de siempre, pero cuando uno vive el cambio día a día quizás lo perciba de otra manera.
[no te pasó con tus padres? de un año para acá los veo viejitos a los míos...].
bueno, nada, que lo pases muy bien y despues cuentes cosas.
y come un(a docena de) cachafaz a mi salud!
Malen // Junio 24, 2008 a 5:55 am
Siempre es muy rara la sensación cuando uno vuelve, y es como dice mi hermanita, te dura un tiempo y después sentis como que nunca te fuiste. Que disfruten mucho!!
Pivní Filosof // Junio 24, 2008 a 12:47 pm
Hace mucho que no voy a Baires, temas de plata, el pasaje en avión desde Praga es carísimo, me cuesta lo mismo que unas vacaciones completas en Grecia.
Pero más allá de eso. La última vez que volví fue después de haber estado un año y medio acá (no demasiado tiempo). Estaba contento de poder volver a ver a mis amigos y familia, de presentarles a la que sería mi esposa, pero después de una semana la novedad pasó y todo lo que antes me molestaba de Buenos Aires (el ruido, el tráfico, la mugre, las multitudes, la falta de verde, la humedad, etc.) me empezó a irritar una vez más y, para el final, ya no veía la hora de rajarme.
Es triste que a uno le pase algo así con el lugar donde nació y vivió 30 años.
Lo // Junio 24, 2008 a 1:24 pm
Mati ya pasó un año y todavía no volví a Bs As., todavía no sé que se siente volver pero estoy de acuerdo con Rosario, disfrutá de los que extrañaste todo este tiempo, si lo que más extraña uno son los afectos y es lo más importante.
Disfrutá!
Maria // Junio 26, 2008 a 10:30 am
Bienvenido Matías a casa! Qué pena la sensación que te da BsAs. A nosotros por el contrario cuando regresamos vimos a la gente mucho más amable y solidaria que en NYC, más linda, todo menos burocrático, allá tenés que llenar un papel hasta para ir a ver el gimnasio, además no extrañábamos para nada los olores a comida por todos lados que hay en NYC, particularmente me molestaba mucho que la gente comiera en el subway. Asimismo las comidas, nuestras pizzas, carnes y frutas y verduras tienen gusto, no me gustaba la comida tan procesada de allá y eso que hacíamos las compras en Whole Foods. Extrañaba saludar a mis vecinos del edificio, me llamaba mucho la atención que en NYC nadie te decía buenos días ni nada. No me gusta que acá los perros hacen sus necesidades y los dueños no lo limpian, pero la realidad es que la tan de moda Soho Broadway St. tenía unas veredas con tanta grasa, aunque no lo digan los lugares que no hay vigilancia están bastante sucios, es cuestión de salir de Manhattan y de los centros turísticos, no más. Es bueno además recordar que allá uno se siente bastante solo aunque pocos lo reconozcan… ESA SOLEDAD LA MAYORÍA LA SIENTE PERO POCOS HABLAN DE ELLA… Será porque nos hace sentir tan chiquitos en una ciudad donde todo brilla… pero no todo es oro…
rosarusa // Junio 26, 2008 a 11:13 am
:-) Esa sensacion que describes la tuve yo cuando casi adolescente viaje a Paris y al volver a España decia… es que en Paris todo es grandioso y aqui muy pequeño…. :-)
Acerca de las sensaciones [por estar de vuelta] « entretanto [ba] // Junio 26, 2008 a 1:38 pm
[...] Publicaciones ← Estar de vuelta [...]
Guadalupe Vazquez // Junio 27, 2008 a 12:11 am
Quien haya vivido en otro país, mejor o peor que el nuestro, sabe de lo que estás hablando. Argentina en general y Buenos Aires en particular, como dice la frase, “duele”. Esto es: la amamos, cuando lejos no podemos parar de idealizarla, pero apenas ponemos un pie de vuelta nos acordamos por qué buscamos otros horizontes afuera… Y así somos los argentinos: lloramos cuando estamos lejos, lloramos cuando nos tenemos que volver…
Muchas veces quienes emigran viven en esa contradicción hasta que, una vez satisfechas sus necesidades materiales (que son las que por lo general los empujan a emigrar), buscan colmar sus necesidades “post-materiales” y ahí revalorizan esa pequeñas cosas que hacen a la vida: la familia, los amigos, el que tus hijos se críen rodeados de abuelos y tíos… Aunque no sea una ciudad tan “glam”, aunque no haya gente tan exótica y aunque este tren que estoy esperando hace 20 minutos se resista a pasar…
The Daily DG // Junio 27, 2008 a 3:06 pm
Ojo que la soledad es la misma en Bs As que en NY que en el DF, si uno es pajuerano.
Matías Maciel // Junio 28, 2008 a 12:36 am
Había empezado una respuesta a los comentarios, pero al final –habrán visto– se convirtió en nueva entrada. Gracias por todos los mensajes.
Gauyo, me perdí el partido de Boca, pero está previsto ir a comer al Obrero.
Lu, será un gusto conocer a Ami. Te llamo pronto y arreglamos.
Y un agradecimiento especial a los que comentan por primera vez, José Bayona, Pivní Filosof y Guada Vázquez.
Sofia // Junio 28, 2008 a 8:45 pm
Creo que estando en un país en el cual las costumbres son similares a las nuestras, en donde la gente comparte valores, historia, la vida no es tan hostil. No hay que idealizar tanto Usa cuando en realidad son los estadounidenses los primeros en criticar a los latinoamericanos, particularmente me parece extraño tener tan arriba gente tan básica como los yankees, hoy en día es muy importante el poderío militar y económico que ellos tienen, pero social y culturalmente dejan mucho que desear… Saludos.
Taos Turner // Agosto 2, 2008 a 1:22 pm
Very nice job of explaining, quite elegantly, something that often seems so inexplicable for those who experience it. Saludos a vos y a Fer.