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Entradas de Junio 2008

Filtraciones

Junio 28, 2008 · 9 comentarios

El día sábado que partí de Nueva York, llegué al aeropuerto [JFK] bastante más tarde de lo que hubiera querido, apenas noventa minutos antes de la partida del vuelo que me llevaría a San Pablo y, desde allí, a Buenos Aires. Pero era previsible, porque Fer había viajado una semana antes así que yo terminé con todo a las corridas.

Al final, no hubo riesgo de que perdiera el vuelo, porque el despegue fue recién cinco horas y media más tarde de lo programado, por cuestiones meteorológicas. Lo que me preocupaba era que llegaría tarde para tomar el avión a Buenos Aires y, peor todavía, no quería ni imaginar lo que podía pasar con mis valijas.

Tuve suerte cuando llegué a San Pablo, porque el vuelo a Buenos Aires estaba también demorado y los empleados de la línea aérea me aseguraron que no habría problemas con mi equipaje, que iría en el mismo avión que yo.

Ya en Ezeiza, mientras hacía la cola en Migraciones, seguía preocupado por mis valijas –una de ellas sin candados–, cuando escucho que alguien que parecía trabajar en el aeropuerto le dice a otro que vestía el mismo uniforme: “Tuvimos una filtración… nos hicimos una valija. El tema es que es un avión grande, andá a saber de quién es…”.

Recién respiré aliviado cuando encontré todo mi equipaje. A menos que “filtración” tuviera una connotación muy particular en la jerga de la aeronavegación comercial, entendí que los muchachos se habían afanado una valija.

Categorías: Personal

Acerca de las sensaciones [por estar de vuelta]

Junio 26, 2008 · 9 comentarios

Por los comentarios recibidos, creo que algunos malinterpretaron la entrada anterior. No fueron malas sensaciones las que tuve al llegar a Buenos Aires, solo extrañas y algo difíciles de explicar. No había olvidado cómo eran las cosas en Argentina y tampoco pretendía que hubieran cambiado demasiado, no por escéptico o pesimista, sino porque no pasó una semana –por no decir un día– sin leer un diario o comunicarme con familiares o amigos. Y en especial porque es acá donde viví 31 años.

Claro que hay cosas que me sorprendieron [la inflación ha sido mucho más de lo que imaginaba], pero nada lo suficiente como para despotricar sin límite por todo y contra todo, porque además me parecería injusto. Es imposible no hacer comparaciones a partir de la experiencia de vivir en otros lugares [ciudades, países, sociedades], pero jamás podría decir que en todo pierde la Argentina [o Buenos Aires]; porque encuentro muchas cosas en contra, pero otras tantas a favor.

Lo que quise decir, entonces, con la entrada anterior, es que [como bien lo entendió Emilio Guerra y también  me lo dijo Agus Vignale] me sorprendió la diferencia de escala entre una y otra ciudad. No me imaginaba –antes de viajar– que Buenos Aires, siendo tan grande, podría resultarme tan chiquita.

Categorías: Buenos Aires · Vida cotidiana

Estar de vuelta

Junio 22, 2008 · 24 comentarios

Entretanto, otras dos semanas estériles. Aunque esta vez hay una explicación: el domingo pasado [15 de junio, Día del Padre] llegué a Buenos Aires, después de 679 días. Qué se siente estar de vuelta, es la pregunta que más me hicieron desde que puse un pie en Ezeiza. Y también la que más me cuesta responder, porque intuyo que mi respuesta más sensata terminará –casi sin excepción– por decepcionar al interlocutor de turno.

Porque se siente raro, pero no sé cómo podría explicarlo sin que suene como una estupidez. Ojalá sonara como un qué tal, ese saludo de rigor, casi obligado y desinteresado de cualquier encuentro casual. Pero no, porque qué se siente estar de vuelta suena grave y fuerza a dar una respuesta aguda.

Entonces digo que me siento como en un viejo video-juego al que dejé de jugar hace mucho tiempo, aunque en una nueva versión, en parte deslucida y en parte mejorada –por lo fría y por lo húmeda, por el peso de la nostalgia, por lo idealizada. Que me recuerda a cuando era muy chico y me daba un ataque de asma combinado con delirio febril en medio de la noche, cuando tenía alucinaciones y la noción del espacio se alteraba por completo.

La primera sensación de ese tipo –como si se tratara de una extraña dimensión, de una realidad virtual en la que apenas soy un personaje accesorio con fecha de vencimiento– la tuve apenas un día después de llegar a Ezeiza, cuando salí a la calle para ir de Gurruchaga y El Salvador [en Palermo] hasta la casa del Colo, en Marcelo T. de Alvear y Montevideo. Los vagones del subte, las veredas, las calles, los autos y la gente, todo, me parecía muy chiquito. Como si después de dos años solo yo hubiera crecido de tamaño y ahora tuviera, no sé, unos diez centímetros más de altura.

Ah, claro, porque el pibe ahora llega de Nueva York y todo le parece una cagadita, se burló con gran tino un amigo, y me reí con ganas, porque yo habría pensado lo mismo de alguien que me diera una respuesta semejante, así, tan cierta como pelotuda, de las primeras sensaciones por estar de vuelta en Buenos Aires.

Categorías: Buenos Aires · Personal · Vida cotidiana

Día del Periodista

Junio 7, 2008 · 24 comentarios

Hoy, 7 de junio, se celebra en Argentina el Día del Periodista, así que ayer empecé a recibir saludos de aquel lado del hemisferio, en general, de parte de otros periodistas. Como el de Vero Ocvirk, gran amiga y colega, con quien tuve la grata oportunidad de compartir una no-tan-grata experiencia del otro lado del mostrador, en una agencia de prensa y relaciones públicas. Me envió una ilustración de Banksy, el popular artista grafitero inglés: “Mi humilde aporte a que pensemos sobre la profesión”, me escribió Vero en su mensaje.

Y como es un día que tiene mucho de gremialista [algo así como "feliz día", "gracias, igualmente"], aprovecho para saludar a los periodistas con los que trabajé, conocí o me hice amigos este año [espero no olvidarme de muchos]: Rodolfo Quebleen, Diego Graglia, Hernán Iglesias, Agustina Fernández, Gustavo Álvarez Núñez, Rosario Díaz Araujo, Darío Gallo, Luciana De Luca, José Bayona, Camila Vergara, Carlos Encina, Laura Pintos, Leandro Zanoni, Ana Barón, Mauro Maciel, José Manuel Simián, Juan Manuel Benítez, Daniela, Miguel Paz, Emilio Guerra, Silvina Sterin Pensel, Alejandro Armengol, Carlos Terrones, Fernando Lozano, Guillermo Bustamante, Jorge Sánchez Badillo, Luis Carlos Díaz, María Pastora Sandoval, Pablo Mancini, Pedro Rivas Ugaz, Sandro Medina Tovar, Sinar Alvarado, Víctor Solano Franco, Zinnia Martínez.

Gracias, Vero, e igualmente.

Categorías: Apuntes · Periodismo

El grabador apagado

Junio 4, 2008 · 13 comentarios

Entre los periodistas, el uso del grabador da lugar a –por lo menos– dos grandes corrientes [y sus respectivos matices]. Por un lado, quienes lo usan para sus entrevistas y, por el otro, los que consideran que no es necesario porque basta con un anotador y la buena memoria.

Me gustaría decir que pertenezco al segundo grupo, ese que goza de cierto encanto y refiere a una época de menor sofisticación tecnológica, a un tiempo más romántico y bohemio. Pero resulta que sí uso grabador en la mayoría de mis entrevistas. No, por ejemplo, cuando el objetivo es trabajar sobre el perfil y la historia de un personaje.

Cuando sí lo uso, entonces, lo enciendo después de un breve diálogo de presentación con el entrevistado y lo mantengo encendido hasta el momento en que creo haber registrado los datos más duros [cifras, fechas] y los aspectos más generales del tema tratado, tanto como algunas afirmaciones que sirvan para citar como testimonios. Superada esa instancia, lo apago y sigo sólo con el anotador.

Después de cientos de entrevistas, todavía me resulta asombroso el poder de un grabador apagado. El clic del stop cambia el tono, la atmósfera, la actitud y hasta el semblante del entrevistado. Los detractores del uso del grabador dirán que por eso mismo prescinden del aparatejo, por su poder inhibidor. Pero en mi experiencia no hay tal clic cuando sólo trabajo con el anotador y el entrevistado tiende a manejarse con mayor cautela durante toda la entrevista.

Por supuesto, todo lo conversado con el grabador apagado constituye información off the record [fuera de grabación], algo que no puede difundirse asociado a la fuente sin el expreso consentimiento del entrevistado. En el caso de que esa información no pueda ser publicada, tiene por lo general un valor extraordinario para comprender el tema tratado.

Sin embargo, las prácticas varían muchísimo de acuerdo con las circunstancias, como por ejemplo, los temas tratados, el formato de publicación y la relación de los periodistas con los entrevistados. Y la pucha, esto se hizo más largo de lo que esperaba, porque no era mi intención hablar de este tema, que encima ahora me parece incompleto.

La idea era que sirviera de introducción a otra cosa, que ahora será material para la próxima entrada y que trataré de escribir más tarde.

Categorías: Apuntes · Periodismo

Tanto tiempo

Junio 2, 2008 · 14 comentarios

Pasaron dos semanas completas sin que escribiera siquiera una entrada. No fue premeditado, pero tampoco tengo una excusa. Cada día creía que sería el último de silencio, que enseguida volvería a publicar algo. Pero no, terminó mayo y nada. Durante la primera semana sentí algo de culpa por la falta de actualización, después, sin saber por qué, cierto alivio. También la lectura de otros blogs ocupó una parte mínima de mi tiempo. En suma, ahora lo siento como un descanso.

En apenas catorce días voy a viajar a Buenos Aires –donde estaré un mes y medio– y por eso dediqué bastante tiempo a los preparativos [el sub-alquiler del departamento, algunas notas escritas por adelantado], algo que en parte podría explicar la ausencia. Además, la primavera me sacó un poco más a la calle: a pasear, a correr y a jugar al fútbol [con Hernanii nos sumamos a un equipo con jugadores de variada procedencia y nombre uruguayo, el "Bo"].

Ahora me gustaría volver a la regularidad habitual, pero sospecho que las semanas venideras serán tan agitadas y entretenidas como desordenadas e inusuales, por eso no descarto hacer la gran Zanoni e invitar a algunos buenos amigos a que escriban. En estos días, por lo pronto, intentaré publicar las cosas interesantes que se me ocurrieron en el intervalo. Aunque debo admitir, tampoco fueron tantas [ni tan interesantes].

De yapa, algunas fotos de un domingo de mayo en Manhattan.

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