En estos días voy a escribir un nuevo texto para la próxima Gata Flora, el número que estará en las calles los primeros días de julio. Y para que no se olviden de comprar la revista –“porque sabemos que un objeto de deseo es para toda la vida”, en palabras de Agustina Fernández, su directora–, publico a continuación el artículo completo que salió en la edición de otoño.
Hace unos días empezamos a planear el primer viaje a Buenos Aires desde que llegamos a Nueva York. Pasaron veinte meses, así que ya era hora. Lo que más lamento es que seguro nos perderemos una de las mejores épocas del año, que es la primera parte del verano y vamos a estar de vuelta a fines de julio o principios de agosto para revivir la peor de todas, cuando en la ciudad hace un calor ígneo, comparable al enero porteño. Algunos dicen que no, que es mucho peor en Buenos Aires, pero es tan malo el recuerdo del calor que sentí, recién llegado, en mi primer agosto neoyorquino, que será difícil convencerme. Tengo que admitir, sin embargo, que varios motivos contribuyen a ese mal recuerdo, y que podrían explicarse por el “síndrome del recién inmigrado”.
Hasta que salimos de Ezeiza, lo único que teníamos por seguro era que Fer estudiaría Sociología y que por eso mismo viviríamos al menos dos años en Nueva York, una ciudad que sólo conocíamos por películas. Y nada más. Por ejemplo, no sabíamos si viviríamos en Long Island, donde queda la universidad de Fer –a dos horas de tren al este de Manhattan–, o si nos instalaríamos en Queens, que es mucho más cerca de la ciudad. Ignorábamos incluso si –por los costos– habríamos de vivir solos o si compartiríamos un departamento con desconocidos.
Para aquellos a quienes les dio fiaca hacer clic y no leyeron lo que escribí el domingo para eBlog, copio el texto a continuación.
Después de unos cuantos meses con blog propio, un día descubrí que lo que más me gusta postear es todo aquello no tan fácil de contar en publicaciones tradicionales. No por confidencialidad ni por restricciones editoriales, más bien por una cuestión de espacio y de libertad para expresar sensaciones, para poder referirse uno a la conexión con el tema tratado y, en especial, con los entrevistados.
Hace algunos días, por ejemplo, entrevisté Andrew Friedman, un abogado [NYU] de 37 años, nacido en Brooklyn y militante a favor de los derechos de los inmigrantes. “Empecé a interesarme en el tema en los años ochenta, cuando vivía en Washington DC, una ciudad fragmentada y con mucha discriminación. Todavía era un adolescente, pero formaba parte de una banda de punk rock y seguía de cerca el movimiento que había por entonces, en contra del gobierno de [Ronald] Reagan por sus políticas en Centroamérica y Sudáfrica”, se presentó antes de empezar con la entrevista.
En 1997 co-fundó Make the Road New York [MRNY], una organización sin fines de lucro que promueve la justicia y la igualdad de oportunidades a través de la organización y la concienciación de los residentes neoyorquinos de más bajos ingresos e indocumentados. Como co-director, Andrew trabaja en la sede en Bushwick, un modesto vecindario de Brooklyn con mayoría de residentes hispanos, al que llega cada día tras diez minutos de pedalear una bicicleta deslucida.
Me invitaron a dar una presentación sobre blogs. Bueno, yo tengo un blog, pero no soy un experto en el tema. “Sí, de eso se trata. Es un taller donde habrá otros especialistas, tú sólo tendrías que hablar sobre tu experiencia, la de un periodista con blog”, me respondió uno de los coordinadores, así que accedí. Se trataba de una jornada sobre periodismo multimedia organizado por la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos [NAHJ] y la Escuela de Posgrado de Periodismo de la Universidad de la Ciudad de Nueva York [CUNY].
El encuentro –muy interesante, del que participaron unos 25 periodistas– fue hace dos semanas y días después comenzaron a llegarme los blogs concebidos por algunos de los asistentes. En su primera entrada, uno de ellos agradeció a los expositores del taller [va textual, la negrita es mía]:
«[...] Mis respetos y saludo a los panelistas del seminario “Periodismo Multimedia” [...] Y para complementar el positivo balance del seminario, habló un argentino sencillo e inteligente… ( ? )… ¡sí! existen. Matías Maciel, es un periodista independiente. Un “blogero” por afición y vocación que nos narró su trayectoria como comunicador en el internet [...]»
Una incorrección política que, de tan descarada, me causó mucha gracia.
Un papelón. Hace cuatro días que no posteo y ahora que lo hago es para decir que escribí en otro lado. La invitación fue de Lalo Zanoni –autor de eBlog, uno de los blogs argentinos más visitados y referente de la blogósfera latinoamericana–, quien se tomó vacaciones y tuvo la buena idea de pedir a otros blogueros que escribieran un post en su ausencia.
Dice que armó un Dream Team, lo cual tiene algo de cierto porque entre los seleccionados hay al menos cinco que están entre los diez argentinos más visitados, como Carolina Aguirre [Bestiaria], Mariano Amartino [Denken Über], Hernán Casciari [Orsai], Darío Gallo [Bloc de periodista] y Julián Gallo [Mirá!].
Después de pensarlo bastante, decidí escribir una entrada como si lo hubiera hecho para Entretanto y tiene que ver con una nota sobre la que trabajé en los últimos días. A los que quieran leerla, los invito a llegar por acá.
Y ya veremos cómo me va con los comentaristas de eBlog, porque resulta que siempre hay un puñado de habitués que se dedican a criticar e insultar sin más intención que provocar y reclamar un poco de atención.
Como no encontraba el otro billete de veinte, Fer preguntó si podía pagar con tarjeta de débito. “En ese caso debería sumar el tax al importe, por eso te conviene abonar cash“, respondió la recepcionista de la peluquería que está a unas cuadras de casa, en Queens, Nueva York. Apenas una variante de una más que extendida costumbre en Argentina: si pagás en efectivo y no necesitás la factura, te ahorrás el IVA [en realidad algo menos, porque el descuento casi nunca es equivalente al total que representa el impuesto].
En Estados Unidos no se celebra el Día internacional de los trabajadores. Lo que se celebra –cada primer lunes de septiembre– es el Día del trabajo. Sin embargo, desde 2006, decenas de miles de personas salen a las calles, cada 1º de mayo, para reclamar la legalización de los inmigrantes y los derechos plenos de los trabajadores indocumentados.
El jueves pasado estuve en Union Square, uno de los puntos donde se concentró gran parte de los manifestantes, aunque la convocatoria fue menor a la esperada. “Hay mucha menos menos que los años anteriores. Creo que se perdió un poco el entusiasmo porque no han habido suficientes avances en materia de legislación”, me comentó Oscar Paredes Morles, líder de El Proyecto de los Trabajadores Latino Americanos.
La mayoría de los participantes era de origen hispano, pero había también representantes de otras nacionalidades; en cuanto a la edad, desde estudiantes secundarios hasta ancianos. Junto con el pedido de una reforma amplia de la ley de inmigración, se reclamó el fin de las redadas y las deportaciones contra los inmigrantes.
Aproveché la ocasión para hacer entrevistas y, casi a modo de experimento, hice una de ellas con mi cámara de fotos. Me gusta como quedó el videíto, así que voy a tratar de hacerlo más seguido. Pueden verlo a continuación.
El próximo 10 de mayo se celebrará Pangea Day [o Día de la Tierra], una iniciativa que apunta a promover el acercamiento de la humanidad a través de producciones cinematográficas y musicales. Serán cuatro horas de cine en seis ciudades en simultáneo: Bombay, El Cairo, Kigali, Londres, Los Ángeles y Río de Janeiro. El creador del Pangea Day es el director egipcio Jehane Noujaim.
Con motivo de esta celebración, se produjo una serie de cortos llamada Imagine!, donde coros de distintos países cantan el himno nacional de países con los que tienen o han tenido una relación controvertida. Uno de ellos tiene como protagonista a un coro inglés, en Londres, donde entona el himno argentino.
Los estadounidenses, por su parte, cantaron el himno mexicano en algún punto de la frontera que separa a los dos países. Pueden verlo en entretanto al paso.
Por fin, terminó el invierno. La primavera llega tímida a Nueva York, se toma su tiempo, irrumpe en mayo. El gris de la foto que desde febrero hasta hoy apareció en la cabecera de este blog, ya poco tenía que ver con los colores de estos días. La imagen actual es de una visita reciente al Jardín Botánico de Nueva York, en El Bronx.
Soy Matías Maciel y nací en agosto de 1975, en Argentina. Soy periodista y vivo en Nueva York desde 2006. Estoy casado. Para febrero de 2010, esperamos la llegada de nuestro primer hijo.
Entretanto por correo
Podés suscribirte a entretanto [ny] para recibir un mensaje por correo-e cada vez que actualice el blog. Solo tenés que hacer clic acá y seguir las instrucciones. Es fácil.
entretanto al paso
El otro blog. Un hermano menor de entretanto [ny].