Por fin, salió Gata Flora #06, que trae en su tapa a Janis Joplin. Llega con algunos cambios: más páginas [100], mejor papel y frecuencia trimestral. “Queremos que cada Gata Flora tenga su lugar en tu vida, que no pase por los kioscos como una libélula estrellada contra el montón; nos interesa que la esperes, la disfrutes y la guardes en un lugar a la vista, donde todos puedan notar con qué cosas te identificás. Seguirá siendo una revista, lógicamente, pero con ínfulas de merecerse un puesto junto a tus coffee table books”, dice en la introducción Agustina Fernández, su directora.
A continuación, los primeros párrafos del texto que escribí para la ocasión.
El primer intento
Hace unos días empezamos a planear el primer viaje a Buenos Aires desde que llegamos a Nueva York. Pasaron veinte meses, así que ya era hora. Lo que más lamento es que seguro nos perderemos una de las mejores épocas del año, que es la primera parte del verano, y vamos a estar de vuelta a fines de julio o principios de agosto para revivir la peor de todas, cuando en la ciudad hace un calor ígneo, comparable al enero porteño. Algunos dicen que no, que es mucho peor en Buenos Aires, pero es tan malo el recuerdo del calor que sentí –recién llegado– en mi primer agosto neoyorquino que será difícil convencerme. Tengo que admitir, sin embargo, que varios motivos contribuyen a ese mal recuerdo, y que tal vez podrían explicarse por el “síndrome del recién inmigrado”.
Hasta que salimos de Ezeiza, lo único que teníamos por seguro era que Fer estudiaría Sociología y que por eso mismo viviríamos al menos dos años en Nueva York, una ciudad que sólo conocíamos por películas. Y nada más. Por ejemplo, no sabíamos si viviríamos en Long Island, donde queda la universidad de Fer –a dos horas de tren al este de Manhattan–, o si nos instalaríamos en Queens, que es mucho más cerca de la ciudad. Ignorábamos incluso si –por los costos– habríamos de vivir solos o si compartiríamos un departamento con desconocidos.
Pero más importante –y preocupante– que todo eso era no saber de qué viviríamos. Fer había conseguido una beca y por eso teníamos un ingreso fijo asegurado, pero estaba claro que no sería suficiente para mantenernos por mucho tiempo. Además le augurábamos muy corta vida a los ahorros que traíamos: el equivalente a un Renault Clío ‘99 recién vendido más algunos préstamos familiares.
En algunas semanas, el texto completo. Por ahora, solo sigue en la revista.





![entretanto [ny]](http://feeds.feedburner.com/wordpress/wHHp.1.gif)
12 respuestas hasta el momento ↓
Rosario Diaz Araujo // Abril 9, 2008 a 11:59 am
Anoche justamente hablaba con el Negro de nuestro encuentro y le decía que mi sueño y el de mi novio siempre fue vivir en NYC porque es una ciudad que late, es algo difícil de explicar lo que siento por esa ciudad, y el tema es que hablábamos de vos y yo le preguntaba al Negro “como habías hecho para vivir ahí”. Él más o menos me contaba y me dice: pero preguntale al Mati, que él te va a decir. Y oh casualidad entro hoy y me reí con este post casi telepático.
Saludos!
montse // Abril 9, 2008 a 7:48 pm
Como siempre, qué interesante relato y qué forma tan bonita de contarlo.
Matías Maciel // Abril 10, 2008 a 4:06 am
Increíble, Rosario. Si querés más detalles, la seguimos por correo.
Muchas gracias, Montse. Como siempre, un gusto saber que estás del otro lado.
maggie (la de spain) // Abril 10, 2008 a 5:35 am
Matías, ya sabés lo que toca.
Saludos (y te leo),
Ana // Abril 11, 2008 a 4:21 pm
ah, no vale!!!!
a Maggie se lo mandás por mail!!!!
estoy celosa!!!!!
pero me encantan estos textos más personales tuyos… te salen muuuy bien!!!
saludos.
Gabi // Abril 11, 2008 a 5:56 pm
Matías
Por favor, me dejaste con mucha intriga. Tengo la Gata Flora en mis manos… queremos más!!
Muy lindo la forma de contar tus cosas.
Usualmente no dejo ni comments ni nada, pero esta vez no pude evitarlo.
Saludos…
PD: En mayo hago mi primera visita a NYC! estoy chochaaaaaa.
Matías Maciel // Abril 12, 2008 a 9:45 pm
Maggie, ya salió para allá.
Ana, no hay favoritismo, solo cierta consideración para quienes no tienen acceso a comprar Gata Flora porque no viven en Argentina. Quien esté en esa situación, no tiene más que pedírmelo por correo-e [entretantony@gmail.com].
Gabi, no entiendo… si tenés Gata Flora en tus manos ya despejaste la intriga, ¿o no? Muchas gracias por tu mensaje. Un gusto saberlo. Y no dudes en escribirme por cualquier consulta sobre tu visita a NY.
gaby // Abril 13, 2008 a 6:12 pm
esta revista sale en la argentina y yo que soy fanática de las revistas no tenía idea que existía!
voy a ver si la encuentro, porque no recuerdo haberla visto en los puestos de diario.
me dio ganas de seguir leyendo.
vos escribís habitualmente para ellos?
Matías Maciel // Abril 14, 2008 a 8:26 am
Gaby, la revista empezó a salir hace casi un año y tengo entendido que se vende en muchos kioscos y librerías. Te recomiendo que le des un vistazo al listado con los puntos de venta.
En cuanto a mí, escribí un artículo para cada número [que podés encontrar en formato pdf en la sección "Publicaciones" –en este blog, en la parte superior, debajo del título].
gaby // Abril 14, 2008 a 11:46 am
Me olvidé de chequear este comentario que dejé. Soy nueva en esto de los blogs y no sé si se puede hacer como en flickr, que el sistema te avise si te contestan. Bueno, leí todos los artículos que tenés acá para Gata Flora. Me gustaron todos. El del actor “que ellos no saben lo que se perdieron”, es mortal! Muy pintoresco! Me gustan tus notas!
gaby // Abril 14, 2008 a 11:55 am
No se dice “notas”, no?
Me acabo de dar cuenta, pero tampoco puedo editar el comment para rectificar, como en el flickr, del cual vengo muy acostumbrada.
Me tengo que ir adaptando al sistema del blog urgente, me está pasando seguido, acá y en varios comments que dejé en otros blogs!
=)
Matías Maciel // Abril 17, 2008 a 12:04 am
Muchas gracias, Gaby. Y está bien llamar “notas” a lo que otros llaman “entradas”, “posts” o “anotaciones”. Se entiende.