Ya comenté que no me gusta mucho Starbucks, pero ahora resulta que cada vez más seguido termino en alguna de sus sucursales. Esta tarde, entre el frío, la lluvia y el vacío de alternativas, fui a parar –¡otra vez!– a uno de sus diminutos redondeles de madera que tienen por mesas. Tal vez exagero, porque sus cafeterías no están tan mal en realidad. Más que Starbucks me molestan los starbuckistas [casi tanto como los cristinistas]. En especial ahora, cuando la cadena está por abrir sus primeros locales en Buenos Aires –y aunque sus ejecutivos en EEUU buscan recuperarse del pésimo 2007. Esta semana, Martín Bidegaray [periodista amigo] escribió en iEco que el primer Starbucks abrirá en el Alto Palermo, que el segundo estaría en Puerto Madero y que después buscarán en las cercanías de las avenidas Libertador y Figueroa Alcorta y en zona Norte.
Después del Tall Misto [que tomé en este local de Manhattan], me encontré con Ben, un periodista y escritor gringo que vivió algunos meses en Buenos Aires. Por alguna razón le mencioné la llegada de Starbucks a la Argentina y que planean abrir sus locales en algunas de las zonas más exclusivas. Me respondió que le recordaba a Quito: “Allí encontré un TGI Friday’s en uno de las zonas más elegantes, pero que en Estados Unidos no es precisamente refinado”. Claro, y lo mismo pasa en Buenos Aires, que está en Puerto Madero y en Palermo, recordé. “Sí, y Hooters está en Recoleta”, agregó ya riéndose. Se trata, en los dos casos, de productos que en EEUU apuntan a sectores medio y bajo poder adquisitivo pero que en Argentina se posiciona como caro, aun cuando su calidad no es superior. Algo similar pasa con McDonald’s, aunque con el tiempo la cadena ha perdido bastante de su distinción inicial.
¿Qué tanto estará dispuesto a pagar un argentino por un café de Starbucks en Buenos Aires? Para un empresario del sector –según Bidegaray–, “hay un grupo de gente joven, viajada, de entre 18 y 35 años, dispuesta a pagar $ 10 por un latte [café con leche] si el lugar está de moda y es cool”.



![entretanto [ny]](http://feeds.feedburner.com/wordpress/wHHp.1.gif)
32 respuestas hasta el momento ↓
maresdelsur // Marzo 20, 2008 a 6:10 am
Si, la mcdonalización del mundo continúa. Por suerte Buenos Aires siempre tendrá mejores cafés no estandarizados, con mejores sabores y más realidad. Yo las pocas veces que estuve donde vivís ahora, me enamora de Starbucks, luego me entré a preguntar a mí mismo que carajo estaba haciendo. Hace poco, ví está película. Desde entonces, no les compro, ni les compraré un centavo. Por ladrones, e inmorales. Y que conste, que lo mío no es estar en contra de la libertad de empresa.
Laura // Marzo 20, 2008 a 6:40 am
Yo reconozco que soy clienta habitual de Starbucks (aunque no fanática, me sobra incredulidad para serlo de casi nada). Los motivos son básicamente que podés estar horas sin que nadie te pida que consumas o te vayas, ni siquiera con la mirada; sus magnífico té chai y QUE NO SE PUEDE FUMAR. El resto de los cafés de España son una nube de humo donde me cuesta mucho trabajar y leer cómodamente.
En cuanto a las cadenas que llegan a Argentina y se sitúan como si fueran de lujo, cuando en su país original son para la clase media o baja, es muy curioso, tenés razón. No soy una experta, pero supongo que uno de los factores que influye es la devaluación de nuestra moneda. Otro ejemplo es la cadena de ropa española Zara.
Saludos.
Gauyo // Marzo 20, 2008 a 9:10 am
A mí me gusta, cada vez que estoy en otro país, tomarme un frapuccino en Starbucks. No se si es la decoración, la comodidad de sus instalaciones o qué.
Yo creo que el plus está en que te sentís cómodo en ese lugar, aunque no se si dará para gatillar diez mangos por un café. De cualquier forma en cualquier local bien puesto en Baires no baja de 5/6 pesos.
Yo siempre elijo bar de acuerdo a la cantidad de diarios disponibles para leer.
Pregunta al margen. ¿Tiene wi fi gratis Starbucks en EEUU?
Wanda // Marzo 20, 2008 a 11:21 am
No, en Sturbucks USA hay que pagar por el Wi Fi. Yo tengo una relación amor-odio: por un lado, odio la pavada esa del tall, venti, grande (que me entere que se origina porque antes tenían small pero desapareció con el crecimiento de la sed gringa) y los precios exacerbados, pero por otro lado son cómodos. Y cuando uno está un país extraño hay algo reconfortante en saber exactamente qué pedir y lo que se va a recibir.
En Israel no pudieron imponer su cadena. No sé por qué me alegro, como si fuese una victoria.
Giovanni Lamarca // Marzo 20, 2008 a 1:23 pm
Un dato: en la zona de Miraflores (Lima-Perú), considerada exclusiva, un Frapuccino Caramel tamaño alto con un shot de expreso cuesta unos 12 soles (unos 4 dólares).
En vez el café expreso simple cuesta lo mismo que en otras cafeterías más tradicionales (1 dólar y fracción).
No sé si mantengan el standar de precios en otros países.
Rosario // Marzo 20, 2008 a 2:06 pm
En Londres los Starbucks están en las zonas más lindas. Y me encanta el caramel machiato! Los cafés grandotes, los almond croissants, los sillones cómodos, que se pueda ir con bebés.
A mí más que los starbuckistas me molestan los anti-starbuckistas: los primeros son snobs y los segundos snobs intelectualoides…
Rosario // Marzo 20, 2008 a 3:02 pm
yo no escribo con itálicas
ni escribo Esnob con E
Starbucks va con a. Eso no me lo cambiaste… serás jodido, eh?
Fran Llorens // Marzo 20, 2008 a 3:45 pm
Siempre me pareció una gilada ir a Friday’s porque se paga de más porque es cool.
No soy fana de ese tipo de comidas, pero una vez cada tanto me copa. Pero no se justifica me parece…
Maria // Marzo 20, 2008 a 4:13 pm
No me gustan para nada los cafés de Starbucks, los granos de café no son tan buenos, son más bien rebajados de agua y/o leche, asimismo los locales no son demasiado grandes, no tienen tantas mesas, no son limpios (en general en USA no lo son, excepto los exclusivos), están preparados para tomar al paso, costumbre que nosotros no compartimos, preferimos pasar horas charlando con amigos!
Prefiero un buen café Martínez, The Coffee Store, Havanna.
Leí una nota el fin de semana pasado en Clarín acerca de este tema y muchos decían que puede pasarle a esta cadena lo mismo que a Pizza Hut, Wendy’s, desaparecieron porque no se adaptaron a los gustos locales y sus precios estaban algo fuera del alcance de la gente.
Será cuestión de ver, probablemente al principio vayan muchos que no lo conocen a probar, pero finalmente al momento de la elección opten por otras alternativas, hay que reconocer que los argentinos compartimos muchas más cosas con los europeos que con los yankees!!!
Carlos Calvente // Marzo 20, 2008 a 5:31 pm
Estimado,
por aquí realmente en mi ciudad Málaga-Andalucía (España) están intentando imponer las franquicias de los donuts esos de miles de colorines, sabores y por supuesto carísimos, creo que 4 unidades cuestan 7 euros o algo aproximado, un atraco a mano armada.
Menos mal que ya no soy de esos que les da igual las marcas y demás tonterías, que en su momento jajaja también era usuario del comecoco que nos hacían las grandes marcas.
Carlos Calvente
desde el otro lado del charco.
mauro29 // Marzo 20, 2008 a 6:50 pm
Creo que ese “te amo, te odio” que llevamos dentro a la larga hace más importante al producto. Pasa con Starbucks, McDonald’s, Nike, el fútbol codificado y hasta “Bailando por un sueño”.
En frío y apelando a la lógica no dejamos de despotricar contra ellos, pero en algún momento acabamos cayendo en la puta tentación.
Tolenti // Marzo 20, 2008 a 7:13 pm
Mati: el café más chiquito de McCafé sale $ 4. El frozzen capuccino de Aroma $ 9,50. El latte creo que alrededor de $ 6 o $ 7. Todo el mundo lo paga. Aroma y McCafé están llenos. Los precios en Buenos Aires no son los de cuando ustedes se fueron. Está todo MUY caro. Se llenará de Starbucks, seguramente.
maresdelsur // Marzo 20, 2008 a 8:03 pm
Rosario… no sé si eso iba para mí pero… no creo que quienes no disfruten de un café en Starbucks deban ser catalogados de “snobs intelectualoides”. No te considero una snob porque te gusten el caramel macchiato (que es rico por cierto en varias cadenas, y cafés, no sólo en Starbucks) su servicio, y su lugar amigable para los bebés. Como consumidor, simplemente elijo no darle dinero, a esta cadena porque el resultado de mis gustos, influye (poco… pero influye) en la miseria de otras personas, que por supuesto no disfrutarán de un caramel macchiato, ni tendrán las mismas comodidades, y algunos de cuyos bebés, nunca verán la luz. No digo, por supuesto, que todo esto sea responsabilidad directa de Starbucks, ni de los que consumen en Starbucks. No hay juicios, cada cual juega su juego, solo que este no me gusta jugarlo. Comparto con Mauro29 lo dicho, motivo por el cual cuando ando apurado en el centro sigo visitando Burger King :) (aunque se puso muy caro… ta más barato el carrito de kebabs).
maggie (in spain) // Marzo 21, 2008 a 6:50 am
con lo que me gustan los bares y cafés de verdad, no soy muy objetiva.
pero debo admitir que las pocas veces que entro en starbucks es porque estoy en una ciudad que no conozco y me estoy muriendo de frío y necesito un vaso de 3 litros de té verde. y la conciencia me mata, porque pienso lo mismo que mares del sur. después de leer no logo (un libro bastante malo y overrated, convengamos) me resulta imposible ‘elegir’ ese tipo de comercios y/o marcas.
igual, sí, me gusta tomar 3 litros de té verde de una vez, caminar con un vaso que me caliente las manos aunque me jode mucho mi elección si lo pienso.
saludos,
ps: y sí, en BA va a funcionar. y de una que se viene el combo palermo hollywood/soho/sensible-vaso starbucks.
Matías Maciel // Marzo 22, 2008 a 12:28 am
Laura, coincido. En NY no hay muchas alternativas, así que voy a Starbucks por los mismos motivos que vos. No me joden y no necesito consumir para quedarme todo el tiempo que quiera. Conozco apenas dos o tres lugares donde me siento muy cómodo, pero a veces me quedan lejos y entonces termino en un Starbucks, que están por todos lados.
Es cierto, Gauyo, lo que decís. Pero me parece que la cosa es ser local y otra muy distinta es ser visitante. Por otra parte, como señala María, no todos los Starbucks son limpios, cómodos, amplios, silenciosos y bonitos. Te aseguro que hay de todo. Respecto de la conexión a internet, como dice Wanda, hay que pagar: seis dólares la hora o US$ 9,99 por día.
Wanda, acerca de los tamaños, te paso un dato que me dio Luciana [una amiga experta en NY]: el tamaño más chico es short y lo podés pedir en cualquiera de las sucursales, aun cuando no figure en los listados.
Giovanni, no tengo idea de cuáles son los precios por países, pero tengo entendido que los precios difieren entre locales en distintos estados dentro de EEUU.
Carlos, lo único que puedo decir de dunkin’ donuts es que en Argentina tuvieron un fracaso rotundo. Suerte [con la resistencia, je] en Málaga.
Exacto, Mauro.
Maggie, nunca tomé té en Starbucks. En realidad, ahora que lo pienso, nunca tomo té que no sea en una casa. No sé, es como pedirme una ensalada en un restaurante. Nunca me pasó.
Tolenti, es lo que todos nos dicen, que todo está carísimo en Buenos Aires… Cuando lleguemos con nuestros dolarcitos extrañaremos los precios de NY.
Mari // Marzo 22, 2008 a 1:52 pm
Será que nos copa creer que concurriendo a esos lugares somos nosotros los que estamos de moda, pero en realidad es una grasada más. Defendemos el mate y el asado pero preferimos comer en mcdonald’s antes que en la tarzán.
Y sí, todo está carísimo en buenos aires, pero siempre estará más barato en cualquier lugarcito de fulano que en una súper-cadena que cobra nombre. Y eso no es calidad.
Gustavo // Marzo 22, 2008 a 3:50 pm
A mí, mientras no me quites las dos porciones y la fainá en el imperio de lacroze, que hagan lo que quieran.
Todos se olvidan como subway, pizza hut, domino’s y dunkin’ donuts pasaron al olvido acá, por más hip que fuesen.
juan miguel // Marzo 22, 2008 a 4:18 pm
Es solo una opción más para pasar un rato, por lo que no está para nada mal. El tema no da para más.
emiliano // Marzo 22, 2008 a 4:53 pm
Hay que ver qué pasa en Argentina. Muchas de las cadenas que llegaron en su momento se fueron. Somos muy particulares en cuanto al café, muy tradicionalistas. A mí me encanta Starbucks. Cada vez que viajo intento tomar algo en alguno de sus locales, iré a los de B.A, pero solo el tiempo dirá si le va bien. Como dijiste en la nota, la gente de más de cuarenta no creo que vaya.
Agua y Café « Mares del Sur // Marzo 23, 2008 a 3:37 am
[...] ver. Y luego me acordé que en realidad, en ese mismo blog se dió un interesante debate sobre el café, sobre el cual yo ya recomendé algo por aquí. Y hoy me encontré en el periódico británico The [...]
eBlog // Marzo 23, 2008 a 7:48 pm
aunque considero que estoy dentro del target supuesto (algo viajado, de 18 a 35 años), no pago $10 por un latte ni loco.
ojalá me equivoque, pero creo que acá no va a funcionar Sturbucks por algo clave: acá no se usan los espacios públicos como en NY, las plazas no invitan a sentarte, no hay “descansos” para comer ni sentarse y no se camina tanto. no hay cultura de “café al paso”, sino más bien de sentarte en un café y charlar y charlar.
Sturbucks es para agarrar el vasito y salir a tu destino.
Flor // Marzo 24, 2008 a 10:14 am
Hay un grupo en Facebook de porteños que piden Starbucks en Baires. Para mí que le va a ir bien… aunque a mí la verdá que no me gusta el café ni de Aroma ni de McCafé –aunque este último tiene la bien estudiada costumbre de tener locales en los lugares más convenientes. En fin. Starbucks será uno más, de paso entre Blockbuster y TGI.
ff // Marzo 25, 2008 a 12:05 pm
más allá de los porteños, como hay mucho gringo dando vueltas y aumenta el turismo, lo de starbucks va a tener su clientela, creo. pero además no es muy caro si lo comparás con lugares afines. el café en martínez es caro, por ejemplo. y en coffee store también, y la calidad bajó mucho, coffee store me parece malo, la verdad, y havanna tampoco es el café. realmente el café en buenos aires es muy malo en la mitad de los lugares. starbucks no es gran café pero tiene buenos productos, como el frappuccino. y en londres o madrid están en barrios elegantes del centro, y claro, con muchos turistas siempre, también. no tengo mucha idea del mercado de café, pero hablar del precio de origen no me dice mucho. en las verdulerías de buenos aires los productos llegan a valer hasta más de 10 veces o más el precio de origen, se tira mucho del producto. y esnobs hay al menos dos tipos: los que van a starbucks y los que no van. habría que relajarse un poco con esto, no? tampoco es cuestión de pagarle el café al gallego de la vuelta que no puso un mango en los últimos 30 años y que cada vez que puede te aumenta los precios (hoy tuve que pagar $4,50 el café que el miércoles estaba a $4 y las medialunas $1,30 cuando hace 5 días estaban a $1; 30% de aumento las medialunas? así no!
maresdelsur // Marzo 26, 2008 a 12:39 am
Claro ff, yo estoy de acuerdo contigo. Por eso, no solo el precio de origen es importante (aunque no sé porque me parece que el poder de compra medido PPP en África no es demasiado), sino que además lo son el precio de venta de ese café, el modelo de negocio que se encuentra en lugar, y sus efectos sobre el desarrollo humano (en la visión Amartya Sen) o directamente en Ingreso per cápita. Por donde lo mires, es el modelo de negocio lo que falla. Y con respecto al gallego… no creo que tenga la culpa de la inflación en Argentina. Como consumidor siempre podrás, de todas formas, ir a tomar un rico McCafé. :) (ah… y reclamarle al ministro de Economía una política fiscal relativamente seria… pero…).
Matías Maciel // Marzo 26, 2008 a 3:09 am
Insisto en que no estoy en contra de Starbucks, sino que que no me gusta mucho. Y que en Nueva York, ante la falta de alternativas, acudo con bastante frecuencia –de hecho, hoy estuve en el de Lexington y la calle 44.
Lo que sí me jode es pagar muy caro en Argentina lo que en Estados Unidos no lo es tanto –y que en algunos casos no lo es para nada. Todavía no sabemos cuánto cobrará Starbucks sus cafés en Buenos Aires, pero creo que estará en esa línea.
Si el gallego de la vuelta aumenta su café, entonces hay que ir al que esté enfrente, pero me parece ridículo tomarme un subte para ir a Recoleta o a Puerto Madero a tomarme un café en Starbucks. Cuando de cafés se trata –y a diferencia de los restaurantes–, pienso que la cercanía es un factor determinante.
¿Qué los gallegos no pusieron un mango en los últimos 30 años? Al contrario, creo que en su mayoría fueron renovados en los noventa y casi todos con la misma estética: madera barnizada, piso de cerámicas y herrajes dorados (basta con caminar por cualquier avenida: Rivadavia, Corrientes, Santa Fe, solo por dar unos ejemplos). Las cadenas tipo Starbucks, en cambio, ponen guita en decoración y publicidad pero sus empleados tienen contratos basura.
Edu // Marzo 26, 2008 a 3:42 pm
Hola, yo sólo quería comentar que estuve en un Starbucks en la zona más paqueta de Naples, en la Florida. Con esto quiero decir que no todos están apuntados a los sectores medios y medios bajos de poder adquisitivo. Igual no pago un cafe 10 mangos ni por que venga con toda la farándula “cool” de la ciudad.
Carlos Terrones L. // Marzo 27, 2008 a 4:24 pm
Matías, aquí en Lima pasa lo mismo.
Zonas residenciales como Miraflores, San Isidro (entre tantos otros), están inundados de estos locales gringos. Hace poco estuve haciendo unos trámites con mi prima y una amiga y les invité el desayuno en McDonald’s. Francamente al pagar la cuenta ya me había agriado el estómago.
Y cuando tenía poco tiempo de abierto el Starbucks de San Isidro, cercano a Ripley, fui a probar su café. Sí me gustó, pero la starbuckista –como la mencionas, linda, por cierto– me tenía harto. Si por ella fuera me vendería el local con sillas y todo, cuando solo pedí un café. Pagué $5.
Ah, ¡Hooters está en San Isidro y querían botarlos de allí! El marketing mal dirigido -y el chamullo de sus empleados- puede hacer que la gente no regrese.
Que te vaya bien. Saludos,
Tano (en Luxemburgo) // Marzo 28, 2008 a 6:04 am
Estoy muy orgulloso de ser italiano: Why Starbucks is not present in Italy?
maresdelsur // Marzo 29, 2008 a 7:24 pm
Sí, y esta historia también está muy buena.
chango glamour // Marzo 29, 2008 a 10:58 pm
No me gusta el café. Tomo mate. Y cuando necesito parar por microcentro voy a a Banchero a comer fugazza rellena con balón de cerveza, o a comer pizza de parado a Pirilo. No me hace falta nada más.
rosa rusa // Marzo 30, 2008 a 12:36 pm
Yo odio el Starbucks, tengo un amigo que es súper aficionado (bueno es la persona mas snob que conozco), a mí no me gusta porque al menos en España se esta “comiendo” a las cafeterías de toda la vida, creo que aquí donde hay tradición de café y charla, es una pena que lugares que tienen cierto encanto por su peculiaridad sean sustituidos por cadenas comerciales donde para colmo siempre te sirven en vaso de plástico (lo siento, el de plástico esta bien para llevar pero no para una mesa!!!). Lo odio…
Además me parece caro (esa es otra discusión que tengo con mi amigo, según él es porque yo soy una exagerada…).
Un capricho que agoniza « Carpe Diem // Julio 31, 2008 a 4:37 am
[...] PD: Igual nunca llegué a ser una fanática “starbuckista”, de esas que tanto irritan al amigo de Entretanto [...]