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Propina

Enero 22, 2008 · 15 comentarios

Desde hace algunos meses, los jueves nos juntamos a comer algunos amigos argentinos. Inauguramos los encuentros en El Gauchito, una afamada parrillita argentina en Queens, pero sin la intención de ir siempre al mismo lugar. Alguna vez fuimos a un restaurante peruano [Pío Pío], otra vez a uno italiano [Max], a un uruguayo [El Chivito d'Oro] y a un mexicano [Taquería y Fonda], entre los que ahora recuerdo. La semana pasada volvimos a una parrilla argentina, la Buenos Aires [en East Village, Manhattan]. Éramos tres, y nos salió carísimo, bastante más de lo que imaginábamos. Las luces bajas, la música demasiado alta, pero más que cualquier otra cosa me molestó la atención. El mozo –que era sudamericano, pero no argentino– parecía más bien un vendedor y quienes lo ayudaban nos sacaban los platos de la mesa antes de que termináramos, todo muy rápido, todo muy violento. En relación con lo que puede conseguirse acá, es verdad, la carne no estaba mal, pero tampoco era gran cosa. Tuvimos dos malentendidos con el mozo, uno con la carne y otro con los cafés. Lo malo es que el primer equívoco se reflejó en la factura. Discutí con el mozo, que sí, que no, que yo, que vos, que él, pero no hubo caso. “Bueno, fue un malentendido, ¿pero qué quieres que haga?”, intentó terminar. Como mínimo un reconocimiento, un descuento, le recomendé. “Hubo malentendido pero igual se lo comieron y lo habían leído en la carta”, nos mintió. De acuerdo, pagamos esto pero no dejamos propina, porque asumimos que está incluida en lo que nos están cobrando. Y nos fuimos.

Categorías: Menudencias · Nueva York

15 respuestas hasta el momento ↓

  • GPS FROM SPAIN // Enero 23, 2008 a 4:19 am

    Las propinas en la hostelería es una de esas cosas que cuando yo era pequeña aquí solo las veía en las películas. Jamás vi a mi padre ni a nadie dejar propina en un restaurante, simplemente porque nunca ha sido costumbre. De un tiempo a esta parte igual que adoptamos palabras de otros países también lo hacemos en costumbres o tradiciones como es en este caso el tema de las propinas (o el celebrar Halloween, mis hijos lo celebran cosa que yo ni mis amigos hicimos nunca), ahora es normal u obligado dejar ese tanto por ciento del precio en propina, la verdad es que siempre que salgo de comer me pregunto si habré dejado poco o demasiado… En lo que coincido con mi marido es que prefiero un camarero amable y educado que sirva una comida mediocre a uno borde y desganado que la sirva deliciosa, siempre volvería al primero pero te aseguro que nunca al último. Un saludo.

  • Nacho // Enero 23, 2008 a 6:55 am

    Acá en España la propina casi ni existe, son pocos los que recompensan la buena atención mediante ese gesto. De lo que llevamos de enero, que son tres semanas, si juntamos en la alcancía (”hucha” en España) 20 euros, es mucho.
    Esa costumbre de la propina se la reservan más bien en épocas navideñas así que no nos queda otra que a esperar otros 11 meses para sacar una tajada como corresponde. Desde Sevilla, saludos.

  • El Tulo // Enero 23, 2008 a 7:25 am

    Que lindo sos Matu, te leo e imagino toda la situación, si habré presenciado discusiones de este tipo con un tipo de paladar negro como vos.
    No perdiste el ímpetu de organizar cosas siempre armando reuniones, la única critica constructiva a tu relato, es “parecía más bien un vendedor”… qué pasa con el gremio de las ventas, ehhhhh.

  • Lorena // Enero 23, 2008 a 7:49 am

    Uyyy, odio esas situaciones. Soy más bien de las que lo deja pasar pero me gusta cuando en el grupo hay alguien que se pone a discutir… ta bien no le dejaste propina y además no vuelvas más.

  • mauro29 // Enero 23, 2008 a 8:38 am

    Coincido con GPS from Spain (y también con su marido) en que la atención del mozo suele ser más determinante que los platos. Sentirse a gusto con “la casa” muchas veces evitará reclamos si la carne está cruda o la pasta está fría; en cambio, si el trato ofrecido no conforma, ante cualquier “malentendido”, lo más seguro es que uno no quiera regresar.

  • pinponroma // Enero 23, 2008 a 8:38 am

    Alguien sabe como nació esa costumbre de la propina?
    Yo no solo no sé de dónde salió, sino que tampoco entiendo por qué a algunas personas se les debe reconocer por este medio su buen desempeño y a otros no.
    Mi teoría siempre fue (más allá de que solía dejar, en Argentina) que los empleadores de lugares como restaurantes o estaciones de servicio, deberían pagar a sus empleados SIN CONTAR con la propina, cuando muchas veces entra dentro del argumento del sueldo, poniéndonos a los clientes en una situación desagradable, al saber que cuentan con la propina para tener un sueldo mejor.

  • juan miguel // Enero 23, 2008 a 9:27 am

    Hay que analizar si la equivocación se basa en si te sirvieron chorizo de cerdo en vez de chorizo de vaca (donde puede ser de que no te percates de la equivocación, por lo menos al verlo) o si te sirvieron colita de cuadril en vez del bofe que pediste, y te lo comas igual. En este último ejemplo apoyo al mozo. Igual, que te saquen el plato rápido apurándote con el próximo pedido para que entre el otro turno rompe soberanamente las guindas. Una duda, ¿en USA la propina no es obligatoria?

  • R.P. // Enero 23, 2008 a 11:08 am

    Salir a comer.

  • malena // Enero 23, 2008 a 4:02 pm

    Está bien tu decisión, pero coincido con Lorena, desde chiquita sufría cuando el mozo se acercaba a mi abuelo y le preguntaba “¿Todo bien, señor” a lo que él respondía “No, la verdad que no está todo bien…” y a consecuencia de esos episodios yo creo que me voy al otro extremo.

  • Wanda // Enero 23, 2008 a 7:22 pm

    A mí me gusta el asunto de la propina porque te da derecho a quejarte “monetariamente”, como hizo Matías. Los mozos gringos hacen gran parte de su dinero con la propina, o sea que si son boludos y te tratan mal, se joden. A mí nunca me paso que un mozo me atendiese mal ni en NY ni en Boston. Aquí la propina generalmente es opcional, a no ser que sea un grupo grande, donde va automáticamente incluida en la cuenta, y el menú ya lo anticipa. Generalmente se deja entre quince y el veinte por ciento.

  • Patricia Maciel en Tenerife (Spain) // Enero 23, 2008 a 7:36 pm

    Hola: como nuestros “clientes” son en su gran mayoría alemanes, sé que por costumbre ellos redondean a la alza (lo estudiamos en el curso de alemán de la Escuela Oficial de Idiomas, je,je…) ya sea en bares, restaurantes, peluquerías o veterinarios!!! y casi siempre la dejan como algo natural, sin problemas. Pero tenía entendido que en EEUU era una obligación del 10% de las facturas en restaurantes, por ejemplo.

  • Rosario // Enero 24, 2008 a 2:36 pm

    A mí lo que me revienta es el temita del “service included”. No sé si allá pasa igual. Te ponen la propina ya incluida en la cuenta (lo llaman servicio, pero oh casualidad es el mismo porcentaje que se estila dejar de propina y no se espera que dejes propina cuando el “servicio” está incluido) y entonces uno no puede dejar una buena propina si está contento o protestar no dejando nada si no lo atendieron bien. ¿Qué onda?

  • Maria // Enero 25, 2008 a 1:25 am

    En general, en New York te atienden bastante mal, independientemente que sea un restaurante, una tienda, el supermercado y demás, será que hay tanto trabajo y tan poca educación que la gente no es para nada cortés.

  • Matías Maciel // Enero 30, 2008 a 3:51 am

    GPS, me pasa algo parecido. Pero me pregunto si no será porque no frecuento exclusivos restaurantes.

    Tulo, tenés razón, se me fue la mano.

    Lorena, yo al revés, soy de los que no dejan pasar una.

    Juan Miguel
    , fue un malentendido acerca del precio. “Yo les hablaba del peso, en onzas, y no del precio”, nos dijo el mozo al final. Pero no, no fue nada claro. En cuanto, a la obligatoriedad de la propina, no me queda muy claro. Creo que se trata más bien de una “sugerencia” [y eso es, Patricia, de entre el 15 y el 20 por ciento].

  • chango glamour // Febrero 1, 2008 a 5:17 pm

    Dejen propina siempre! No sean ratones!
    Lo digo porque lo sufría en carne propia cuando repartía pizzas por Buenos Aires.
    Los trabajos de camarero/a, repartidor o conserje son muy mal pagos, sacrificados y además, tenés que trabajar mientras todos los demás la pasan bárbaro.
    Ahora, coincido en que si la atención no es buena o el pedido llega muy tarde, la propina debe ser inferior a lo normal o nula, como en este último caso.
    Saludos

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