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Soldaditos hispanos, carne de cañón

Septiembre 18, 2007 · 15 comentarios

Gracias a internet –o por su culpa– veo cada vez menos televisión. Creo que nunca consumí tan pocas horas como ahora. Enciendo la tele cuando quiero ver algo puntual [puede ser fútbol, básquet, tenis, un noticiero o un debate político, por ejemplo; las películas las alquilo]. Cuando se trata de los canales en español las tandas comerciales están dirigidas a los hispanos, por supuesto, pero no siempre son tan inocentes e inocuas como las del Puma Rodríguez, a las que hice referencia en una entrada anterior.

La semana pasada, en el entretiempo del Boca-Olimpo, pasaron un aviso que forma parte de una campaña que se repite desde hace varios meses. En esta ocasión tenía como protagonistas a un padre y a un hijo hispanos [fieles estereotipos] en el living [sala] de su casa, bajo una luz tenue que sugiere calidez e intimidad hogareña. El chico, de unos 18 años, enumera a su padre los beneficios de ingresar al ejército estadounidense [entrenamiento y crecimiento personal, oportunidades de empleo, dinero para la universidad, entre otros]; lo hace con voz sufrida y culposa.

Apenas asomada desde el marco de una puerta, la madre escucha el diálogo sin que ellos la adviertan; se muestra preocupada. El joven parece buscar el consentimiento y apoyo de su padre para convencerla a ella. Entre comprensivo y compinche, el padre le responde: “No te preocupes hijo, porque nosotros ya hemos hablado con ella y te apoyará porque está muy orgullosa de tí“. En medio de la respuesta del padre se intercala un rápido plano de la madre que ya sonríe. Resulta que ella no era la madre, sino la novia del muchacho. En el cierre el locutor se dirige a los padres de los jóvenes que quieren ingresar al ejército: “Ustedes les dieron la fuerza, nosotros los haremos Army Strong“.

Que los avisos se produzcan en español tiene lógica: según los datos difundidos esta semana por la Oficina del Censo estadounidense, desde 2000, aumentó en ocho millones el número de hogares donde se habla un idioma extranjero en los Estados Unidos, en especial el idioma español. A nivel nacional, un 19,7 por ciento de la población mayor de cinco años habla un idioma distinto del inglés, en comparación con el 17,9 registrado en 2000. Según expertos en demografía, ello se debe principalmente al crecimiento en la inmigración latinoamericana de los últimos años, leí en el diario El Mundo.

La presencia del idioma español aumenta todo el tiempo. Hay periódicos, revistas, libros, radios, canales de televisión y casi todas las películas incluyen subtítulos en castellano; la mayor parte de los productos [de limpieza, comestibles, medicinales, tecnología] también trae instrucciones en nuestro idioma. Lo mismo se observa en oficinas gubernamentales, sitios web oficiales y grandes tiendas comerciales.

La contracara es la que presentan los grupos conservadores que pretenden detener la inmigración, fuente de toda amenaza a los valores y cultura estadounidenses. Los candidatos a presidente republicanos, por ejemplo, no han aceptado [hasta el momento] participar de un debate en español, como si lo hicieron sus pares demócratas. Otra muestra de ello la dio el ex presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Newt Gingrich, cuando afirmó que debería reemplazarse la educación bilingüe por un programa cursos intensivos de inglés “el idioma de la prosperidad y no el idioma de los que viven en un gueto” [Gingrich después se "arrepintió" y tuvo que pedir disculpas... en español].

Ahora bien, si se trata de mandarlos al frente de batalla, la cosa cambia mucho. Según la agencia EFE, “los hispanos representan menos del 9,5 % de los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos, pero suman el 11 % de los soldados muertos en la guerra de Irak”, y eso tiene que ver con que los hispanos tienen mayor presencia entre las filas de soldados rasos y suboficiales [el 17,5 por ciento] que son los que más mueren, carne de cañón, por estar en posiciones de combate en tierra.

Pero lo más dramático es que gran parte de los soldados hispanos no son ciudadanos estadounidenses. Por el contrario, sumarse al ejército es una manera de acelerar el trámite de adquisición de ciudadanía. Muchos de ellos lo consiguen mientras están en en el frente de batalla, pero resulta que allí mueren y nunca llegan a estrenarla. Quienes tengan más suerte, tal vez regresen tullidos o con secuelas psicológicas, pero tendrán su medalla al valor y su carta de ciudadanía [¡la pucha!]. Lo que no conseguirán jamás [ni unos ni otros], a menos que haya una decisión política, es que sus padres adquieran la residencia permanente en suelo estadounidense. Ni siquiera amparándose en la muerte de un hijo en Irak con el uniforme del ejército de los Estados Unidos.

[Mientras buscaba en el aviso al que hacía referencia, encontré el que está a continuación. Es una versión diferente, pero vale la pena verlo completo. Dura apenas un minuto. El otro no lo encontré.]

Categorías: Estados Unidos · Política · Sociedad

15 respuestas hasta el momento ↓

  • rosario // Septiembre 18, 2007 a 2:59 pm

    Bué… mejor no digo nada porque me da tanta bronca que hasta pondría un comentario más largo que tu post!!!!

    Y justo hablaba de algo parecido con una amiga colombiana el otro día. Ella tiene que sacar visa para ir a casi todos los países (incluyendo Argentina). Seguramente se consume droga colombiana en todos esos países… pero claro, droga sí, gente no!

    Lindo planeta este, che…

  • No tan Iguales // Septiembre 18, 2007 a 3:58 pm

    Triste, recuerda un poco a la selección natural de las especies (aunque de natural no tenga nada).

  • venusina // Septiembre 18, 2007 a 4:14 pm

    Upa Matías. Se me vino a la cabeza la historia de Falucho con tu post. Muy bueno.

  • Reclutas hispanos en la guerra de Irak at Mundo Complejo // Septiembre 18, 2007 a 6:48 pm

    [...] post de Matías sobre las campañas de reclutamiento de hispanos para el ejército de los Estados Unidos. Muchos de [...]

  • JSZolliker // Septiembre 18, 2007 a 7:30 pm

    Escalofriante, pero de un mensaje muy directo.

  • Jorge // Septiembre 18, 2007 a 8:13 pm

    Es bastante impactante el video y nos muestra una realidad de lo q le puede pasar a cualquiera si quiere convertirse en soldado para ir a la guerra.
    Por un lado está la publicidad, q está muy bien hecha y puede convencer a cualquier yanqui. Después el noticiero nos refleja la realidad.

  • Detu // Septiembre 18, 2007 a 9:26 pm

    Justamente leí en La Nación o Clarín hace una semana el caso de una chica latina (muy linda por cierto, con nada que envidiarle a la famosa latina de Desperate Housewives) que estaba angustiadísima porque la querían deportar.

    Aparentemente el marido, también latino, había ido a al guerra con el sueño de obtener la ciudadanía, pero claro, murió, y al leer las estadísticas que mencionás no es sorprendente. Que la quieran deportar cuando todavía estaba de duelo, ya es bastante cruel, especialmente si se tiene en cuenta que su marido había dado la vida por los Estados Unidos, pero lo más ridículo de todo es que pretenden deportarla a ella sola, le piden que deje a su hijo norteamericano en el país! Para el gobierno el problema es ella, no el niño de cinco años con ciudadanía americana.

    No sé en qué quedó todo pero la verdad me parece un ejemplo más de racismo e intolerancia. Otra vez sopa. Esto de poner en el campo de batalla a los “indeseables” no es nuevo, en la guerra civil fueron miles de personas de color las que tuvieron que dejar sus vidas en nombre de ideas con las que, en el mejor de los casos, no comulgaban.

  • maresdelsur // Septiembre 19, 2007 a 3:22 am

    Y fue así, como en los tiempos del Imperio Romano, las bravas tropas nacidas en la antigua Roma fueron siendo sustituidas por los bárbaros para lograr ser ciudadanos romanos… Yo no creo que la historia tienda a repetirse, pero creo… que hay mucha similitud.

  • Laura // Septiembre 19, 2007 a 4:05 am

    Aquí en España también muchos inmigrantes ingresan al ejército (ya suman casi el 4% del total de soldados) como una forma de acceder más fácilmente a la nacionalidad española y de asegurarse estabilidad laboral y económica. Pueden leer más del caso español aquí.
    De todas maneras, el Ejército siempre fue una vía de ascenso social y económico para las clases más desfavorecidas en todos los países. Por eso, por ejemplo en Argentina, hay tantos provincianos de origen humilde.
    Un saludo. Muy buen tema de debate.

  • rakelita // Septiembre 19, 2007 a 6:08 am

    Suscribo a los comentarios embroncados.

    En la línea de los comentarios sobre el ejército como vía de ascenso social: en España, durante la era Aznar, el ejército se abrió por primera vez a mujeres y personas de cociente intelectual por debajo de lo normal (no es una broma, es lo que dice la ley). Inteligente maniobra: cuando el porcentaje de hombres que se declaraban insumisos al ejército o pedían la conmutación del servicio militar obligatorio por un servicio social era tan alto que empezaba a escasear personal, además de que la opinión pública criticaba la existencia del servicio militar, bajaron el listón y de paso lavaron su imagen poniéndose la chaqueta progresista: mujeres y subs. Genial. No puedo adjuntaros los comerciales pero os aseguro que eran un horror: “Mujer, ven al ejército, aprenderás un oficio técnico y tendrás un salario igual al de un hombre”. “Mujer ven a pacificar los conflictos que hemos provocado los hombres”. Puag! Yo estaba acabando estudios cuando ocurrió eso y vi cómo mucha gente del barrio (periferia de ciudad de segunda del sur de España) se iba al ejército porque era una de las pocas vías de encontrar trabajo estable y bien pagado. Claro que las posibilidades de ir a la guerra se consideraban casi nulas. Todos se sorprendieron mucho cuando empezó la campaña de Afganistán.

    Casos parecidos al de EEUU los ha habido en muchas guerras a lo largo de la historia: caso de la guerra de Independencia de Argelia, donde muchos locales lucharon del lado francés pensando en conseguir la nacionalidad de ese modo y mudarse definitivamente a la metrópoli con sus familias. Esa concesión de nacionalidades nunca ocurrió salvo en casos excepcionales, y recién ahora se empieza a hablar del tema. Vale la pena señalar que aquellos argelinos que se mudaron a Francia tras la guerra (les pieds-noirs) son los que engrosan hoy las listas de afiliados y votantes de partidos como el Frente Nacional (neofacista), que se concentra en expulsar todos los nuevos inmigrantes del territorio francés. Es un tipo de nacionalismo multiidentitario bastante extraño. ¿Pasará algo parecido con esta generación de soldaditos hispanos en EEUU?

    Che, perdón por el comentario kilométrico, es que este tema me pone enferma.

  • links for 2007-09-19 » REALIDAD NOVELADA // Septiembre 19, 2007 a 8:25 am

    [...] Recomenda-blog: entretanto [ny] Un argentino que vive y escribe desde Nueva York. Les recomiendo este artículo, soldaditos hispanos carne de cañon, y en especial, el video que pone al final. (tags: video irak soldados hispanos recomendaciones blog) [...]

  • trespatitos // Septiembre 19, 2007 a 9:31 am

    Yo pienso como varios de los que comentaron antes, y creo entender que en todos los cañones ponen más o menos la misma carne: pobres. En Malvinas, por poner un ejemplo cercano, había mucho correntino de un lado y gurkas del otro. Hubo poca clase media cagándose de frío y a tiros, para decirlo rápido. Casi me animo a decir, inventando una teoría antropológica pretaporter, que es una de las pocas cosas que unifican las culturas en el mundo. Como diría el compañero Lévi-Strauss -el de los jeans- poner pobres en los cañones en estos tiempos vendría a ser más o menos como prohibir el incesto.

  • tolenti // Septiembre 20, 2007 a 10:46 am

    Qué odio me da. Y claro!! Cómo vas a ver tv!! Seguí con la compu!!

  • Pablo // Septiembre 21, 2007 a 7:59 pm

    Yo ya tengo 2 hijos varones nacidos aca en USA y bajo ninguna manera les inculcaré el Army; pero Matías esa publicidad la pasan mucho, yo no me di cuenta de que el plano final sea de la novia, para mi es la madre, ¿puede ser?

  • entretanto // Septiembre 25, 2007 a 9:02 am

    Puede ser, Pablo, mi mujer la entendió igual que vos. Yo no estaba del todo concentrado cuando la vi. No obstante, creo que la esencia es la misma.

    Gracias por sus comentarios.

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